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El Monasterio de Leyre

El Monasterio de Leyre, donde se celebra tradicionalmente el acto de entrega del Premio Príncipe de Viana de la Cultura, es un cenobio benedictino que data del siglo IX y constituye un monumento de gran relevancia en la historia del Reino de Pamplona y más tarde de Navarra, cuyos primeros reyes reposan en su iglesia. Se ubica en el municipio de Yesa, a 52 kilómetros de la capital navarra, en un área boscosa de hayas, pinos y carrascas al pie de la sierra de Leyre, junto al ramal aragonés del Camino de Santiago.

La iglesia de San Salvador es el elemento principal del monasterio. La cripta, los ábsides, la torre, la nave principal y el pórtico, llamado Porta Speciosa, pertenecen al románico de los siglos XI y XII, a los que se han añadido, entre los siglos XIV y XV, elementos góticos: la bóveda, el panteón de los reyes y una pequeña capilla.El Monasterio de Leyre

La cabecera del templo se erige sobre la cripta y fue consagrada en 1057. Es la obra románica más antigua de Navarra. Tiene tres ábsides de planta semicircular y bóvedas de medio cañón bajo las cuales se ubican, el altar, el coro de estilo plateresco y una talla de Santa María del artista valenciano José López Furió, realizada al estilo románico.

El templo consta de tres naves asimétricas. Los pilares tienen columnas adosadas con capiteles y cimacios decorados con sencillez. La nave central es una prolongación realizada en el siglo XII, de estilo románico, que en el siglo XVI fue cubierta con una bóveda gótica estructurada en cuatro tramos y decorada con medallones heráldicos en las claves de los arcos, lo que exigió el reforzamiento exterior de los muros con contrafuertes y arbotantes.

El mausoleo de los Reyes de Navarra se ubica en un hueco practicado en el muro norte del templo y cerrado con una verja de hierro del siglo XIV. Un arcón de madera de roble con herrajes neogóticos guarda los restos de miembros de la primera dinastía del Reino. Al lado del mausoleo se encuentra el llamado Cristo de Leyre, del siglo XVII, y enfrente, la capilla de las santas Alodia y Nunilo con un retablo renacentista del XVII.

La Porta Speciosa  es el pórtico de acceso y data del siglo XII. En su talla participaron diversos maestros canteros lo que dificulta la interpretación de la imaginería que contiene. El tímpano circular muestra seis figuras; la central es la de El Salvador, flanqueado por la Virgen María, San Pedro, San Juan y otras figuras; está sostenido por ménsulas con forma de toro y león y el conjunto está rodeado de una corona de palmas. Las cuatro arquivoltas y los capitales de las columnas laterales están decorados con figuras y motivos vegetales y animales típicos del arte románico. En los laterales hay figuras de santos apoyados sobre leones. En el friso, encima de las arquivoltas, se representan diversas escenas y personajes de la historia sagrada, entre otras, el martirio de las santas Nunilo y Alodia, así como otras figuras típicas del románico: un monstruo apocalíptico, el demonio atrapando un alma, la danza de la muerte y Jonás con la ballena, y otras.

La cripta es una construcción formidable y sin duda el elemento arquitectónico de mayor interés del monasterio. Fue construida para nivelar el terreno y servir de soporte a la iglesia y destaca por sus grandes dimensiones y altura. Tiene planta cuadrada y está estructurada en cuatro naves con bóvedas de cañón. Los pilares forman un extraño bosque de piedra y los robustos capiteles que sostienen la cabecera del templo son todos diferentes entre sí, tanto en tamaño como en los motivos decorativos de gran sencillez. La puerta de entrada a la cripta es la más antigua del conjunto, de un románico muy sobrio. Está formada por tres arcos de medio punto que apoyan directamente sobre las impostas. Junto a la cripta está el llamado túnel de San Virila, que daba salida del monasterio al campo y ahora está cegado; alberga una imagen del siglo XVII de este santo, abad del monasterio en el siglo X y protagonista de una leyenda en la cual Dios le hace comprender el misterio de la eternidad.

La torre y los ábsides configuran al exterior una de las imágenes más reconocibles del monasterio. La torre cuadrangular muestra ventanas de triple arquillo en todos sus costados, y los ábsides circulares, de altos muros desnudos, angostos ventanales y un alero sobre modillones decorados con motivos comunes en el arte románico: cabezas humanas, animales, lazos y bolas, entre otros, constituyen un tipo de construcción de armoniosa sobriedad, común en Europa en su época.

La hospedería se sitúa en el lado norte de la iglesia y su patio ocupa el lugar del antiguo claustro románico desaparecido en el abandono que siguió a la desamortización del monasterio en el siglo XIX y del que solo se conserva un capitel. En este espacio destacan el gran arbotante gótico y la puerta románica de acceso a la iglesia, formada por tres arcos escalonados, dos de los cuales descansan sobre capiteles y columnas.