La historia de los veterinarios

La palabra veterinaria, viene del veterinario latino, del veterinarium, de veterinum, una bestia que carga con la carga. En cualquier caso, su sinónimo griego era hippietrista (hippiatros), hipopótamo, caballo e iatros, médico, hallado en Varron (116-26 a. C.). Estos dos términos, que se habían convertido en sinónimos, se utilizaron para designar a quienes practicaban el arte de conocer y tratar enfermedades de los caballos y el ganado; pero desde la fundación de las escuelas veterinarias (1761), la expresión latina, menos restringida, ha permanecido; para que sólo se discutiera la medicina veterinaria (medicina) o la medicina para mascotas, conocida por mucho tiempo como hippiatría o hippiatría por los escuderos ecuestres como el arte de curar caballos.

Las especies tradicionalmente atendidas por el veterinario son los caballos, asnos y sus híbridos (mula, bardana), bueyes, ovejas, cabras, camellos, camellos, cerdos, perros, gatos,  conejos y aves de traspatio. Pero, a finales del siglo XIX, su dominio se extendió también a los afectos de otros de menor importancia, la llama, el reno, el conejillo de indias, el avestruz, etc…

Esta enumeración muestra los servicios que se esperan del veterinario, ya sea en agricultura, industria o en el ejército. Gracias a ella, los animales domésticos, que se crían en condiciones sanitarias más favorables, se producen en mayor número y de mejor calidad; sus enfermedades más conocidas se pueden prevenir y curar con mayor facilidad, y las epizootias se previenen más rápidamente. La biología general, la patología humana y la terapéutica, la salud pública y la higiene, también se han beneficiado en gran medida del conocimiento adquirido por los veterinarios desde entonces. Durante el siglo XX, los aspectos económicos siguen siendo esenciales, pero el campo de la medicina veterinaria sigue extendiéndose: todos los animales desde las “nuevas mascotas” hasta las especies en peligro de extinción,  pueden prácticamente preocuparse por esta disciplina.

Los primeros veterinarios

El surgimiento tardío del veterinario tenía la ventaja de salvarla de los escollos de las teorías filosóficas o abstractas que tuvieron un impacto tan negativo en el progreso médico desde su lugar de nacimiento, pero sin embargo fue capaz de adoptar un eclecticismo relativo, a través del cual nunca, hablando en sentido estricto, dependía de ninguna doctrina especial.

Creadas para luchar contra la ignorancia, los prejuicios y el empirismo, que tanto daño han causado al campo al hacer absolutamente estéril cualquier tipo de lucha contra las enfermedades contagiosas del ganado, las escuelas, sobre todo profesionales, se han dedicado desde el principio a la observación concienzuda y realista de los hechos, basada en la experimentación y los datos positivos.

Como antepasados de los veterinarios, hechiceros, brujos, magos, sacerdotes, pastores, rebeldes, alguaciles, mariscales, jinetes, hay que reconocer que los orígenes del veterinario se confunden con la oscura historia de los primeros pueblos nómadas y pastores, y que sus orígenes se pierden, como los de la medicina, en los albores del tiempo de la Antigüedad, sin darnos ninguna indicación clara de ellos. Desde el momento de la domesticación de los animales, es probable que los seres humanos tuvieran que tratar de evitar enfermedades causadas por condiciones de vida artificiales.

Los primeros veterinarios en épocas de griegos y romanos.

Durante el periodo griego y gran parte del periodo grecorromano, se encuentran algunas nociones más exactas dispersas en las obras de filósofos, médicos, historiadores, agrónomos o poetas: Hipócrates menciona los quistes hídaticos de los pulmones y el cerebro; Xenophon proporciona información valiosa sobre perros de caza; su tratado sobre la equitación es una obra maestra que los amantes de los caballos todavía aman explorar. Cato el Viejo habla de enfermedades del ganado, aunque sin habilidad y como observador supersticioso.

Los veterinarios en la actualidad

Hoy en día las clínicas veterinarias como esta, son los centros en las grandes urbes donde los veterinarios crean consultas con especialistas variados donde las personas llevan a sus mascotas, por el contrario en el medio rural y para otro tipo de animales, como el ganado, el veterinario suele recorrer a diario las fincas para el tratamiento o vacunación de los animales.